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De humedad y recelo se pinta el ambiente

barro y melancolía fundidos en la tierra eterna,

sabrá luchar el sol contra la vergüenza del cielo

el cual llora vida sobre los tejados de mi pueblo.

Del aliento brotan nubes paulatinas, casi mudas

y el aroma a humedad y hierba se hace presente

los árboles limpian de su follaje el polvo del tiempo

mientras su orgullo melancólico respira perenne.

El silencio es roto por la música del chasquido

y el espíritu recobra vida al refrescarse

en esta pequeña sinfonía de cantos suaves 

perceptibles aromas y delicias otoñales

De colosal  gris se tiñe nuestro cielo

Y de verde se viste, orgulloso, el campo

Mi juventud poco a poco de extingue

Como se extingue, paso a paso, el verano.