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Siento el frío fúnebre de esta tarde

Mientras mi alma gime de espanto

¿son el susurro y el llanto más perceptibles

cuando la vida se pierde en el ocaso?

 

No me prepararon para este caos

Para este viaje de tristes esperanzas

Las estatuas hablan y se ríen

De cosas cotidianamente vanas.

 

Pasado y presente conspirados contra el futuro

El bien y el mal luchan por reclutarme

El frío aumenta, el silencio se oculta

Tras el pulso de mi sangre, mi ardiente sangre.

 

No quiero ver más esta aberración

Ni hablar al eco, que solo responde llanto

No quiero ver mi camino cubierto de hojas

Ni mi alma forjada en oxido y acero turbulento.

 

La noche llega, el frío aumenta

La sangre se coagula y se congela

El ruido duerme, mi alma descansa

Sin dejar de sentir como el reloj suena

 

Canto de lágrimas, canto de anhelo

Por huir de lo cotidiano y romper el dolor de hacerlo

Pues mi estigma cargo con un corazón humano

Y mi pecado con un alma que lucha por vencerlo

 

Lo superficial no para de reír y bailar,

Los payasos ya no pintan sus rostros

Si solo supieran que el propósito de esta cultura

Es grillar nuestras alas a un realismo desastroso.

 

Siento la calma del frío esta noche

en mi sinuosa marcha me acompaña la luna,

la fiesta de las mascaras concluirá

cuando el alma y la simpleza sean una.